¿Quién es TREVOR NOLAND?

Este reloj nace de la idea de plasmar  la esencia de mi padre, TREVOR NOLAND, quien con su forma de ser alegra la vida de todos los que le conocemos. Mi padre nació en 1944 a finales de la Segunda Guerra Mundial con Churchill como Primer Ministro del Reino Unido. Nació en Leeds, Yorkshire, Inglaterra, en una familia humilde. Uno de los pocos  juguetes que tuvo de niño fue un pequeño triciclo que él mismo aprendió a reparar y mantener; pocas cosas eran necesarias pero había que cuidarlas. La bicicleta fue su medio de transporte durante muchos años para desplazarse al colegio, aunque lloviera, lo que en Inglaterra sucede continuamente. Como dicen allí, “si miras por la ventana y no llueve es porque va a llover”.

Mi abuela, Jean, me contó que por alguna razón todo parecía ir siempre bien con Trevor. TREVOR NOLAND estudió matemáticas en la Universidad de Bradford y tras terminar sus estudios pronto encontró trabajo como programador y profesor. La Informática en aquella época era una disciplina en pañales en la que destacó desde el principio. Tenía una prometedora carrera y sucedió que conoció en Oxford, como alumna, a una española que llegó en verano para mejorar su inglés. Mi madre mejoró su inglés y mi padre lo dejó todo para irse a vivir a España. Definitivamente nos instalamos en Alicante el 6 de febrero de 1971, mientras los astronautas del Apolo 14 realizaban experimentos, recogían muestras y de paso se divertían jugando al golf en la Luna. En España pocos extranjeros vivían en aquellos últimos años de Franco, y se puede decir que la Informática no existía, pero para TREVOR NOLAND todo iba a ir bien.

TREVOR NOLAND cumple muchas de las características del estereotipo británico, quiero decir que se nota que es inglés a cien metros de distancia y se distingue entre una multitud mejor que Wally. Es un gentleman, literalmente traducido al español como un hombre gentil. Si buscamos gentil en el diccionario encontraremos que es “quien demuestra o se comporta con amabilidad, educación y cortesía” o “quien tiene muy buena presencia” y no sería extraño que encontrara su fotografía junto al texto. TREVOR NOLAND también es muy británico para mostrar sus emociones, un poco reservado. Nunca le vi llorar, como mucho los ojos ligeramente enrojecidos y vidriosos con las inevitables pérdidas familiares, pero una de esas ocasiones me sorprendió y es por aquello por lo que hoy tenemos el reloj TREVOR NOLAND. Os cuento.

En el verano de 1989 sufrimos un robo en casa. Entraron durante nuestra ausencia y se llevaron algunos objetos de valor, que se pudieran transportar fácilmente. Mi padre entró en casa, todos los cajones estaban revueltos, y fue echando en falta algo de dinero, algunas joyas y otros objetos. Como todos estábamos bien no parecía muy contrariado y permaneció sereno. Yo salí de casa buscando algún rastro o algo que pudieran haber dejado caer en la huida y en ese momento escuché un fuerte lamento, algo así como un “Oh, God!”. Corrí dentro a ver qué ocurría y le encontré de pie, apoyando su mano en el marco de la puerta, la cabeza ligeramente baja y los ojos cerrados, recobrando la calma y conteniéndose dijo “se han llevado el reloj”.

Nunca pregunté la historia de aquel reloj pero sin duda debía de tener un significado especial. Aquel incidente no tuvo mayor importancia y enseguida recobramos la alegría y la vida siguió su curso. Hace muchos años de aquello pero aquel reloj, que nunca volvió, siempre permaneció en mi memoria. Puedo decir que, gracias a aquel suceso, ahora tenemos este sencillo pero magnífico reloj en el que he puesto todo mi corazón para plasmar la esencia de TREVOR NOLAND.

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